-Buenos días.
+¡Buenos para quien los tenga!
Le había contestado mal a mi mujer, debido a la impotencia de haberme quedado dormido, pero fue algo automático.
+¿Por qué no me despertaste?
-Es que te veía tan... a gusto dormido...
+¡Bah! Da igual, que me voy.
-Mucha suerte.
+Gracias, gracias.
*Adiós, papá!
-Adiós hija, adiós.
Salí corriendo. Iba muy tarde al trabajo, me iban a regañar seguro. Llegué tarde a la parada, un autobús paso delante de mis narices y no me dí ni cuenta. Ahora sí que no me podía ir peor...
En ese momento, comencé a darle vueltas al sueño que había tenido. ¿Qué cojones estaba haciendo con mi vida? No le había dedicado un sólo segundo a mi familia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario