domingo, 13 de mayo de 2012

02/2007

Llevabas mucho tiempo mal, sabía de más que tu fin estaba cerca. Ya hacía tiempo que estabas condenado a muerte, te habían diagnosticado esa dichosa enfermedad, que podrías haber evitado con una vacuna. Lo llevaba bastante bien, la verdad. El hecho de que mi padre se hubiera mudado a un lugar cercano a casa me distraía lo suficiente como para olvidarme de que algún día no estarías conmigo. Pero aquel día llegó...
Me encontré a mi abuela llorando, habías muerto. En ese momento no lloré, intentaba consolar a mi abuela (Supongo que mostraba mi lado más fuerte, para que ella se tranquilizase). Sin embargo, pasó una semana. Mi soledad creció increíblemente. Te echaba de menos. Habías sido lo más importante en mi vida. No podía creerlo, sencillamente. No estabas conmigo, no podía jugar contigo, no podía ni abrazarte, ni estar contigo a solas en aquel cuarto piso, al aire libre. Me sentía increíblemente vacío. Desde ese momento, empecé a echarte en falta de verdad. Cada vez que me acuerdo de ti, se me salen las lágrimas, tantos momentos juntos... tantos juegos... Aún recuerdo que cuando me oías llorar y me iba corriendo al cuarto piso de la casa, me seguías y te tumbabas a mi lado, para consolarme.

Mucha gente dice que el perro es el mejor amigo del hombre. En mi caso lo fue. Mi infancia fue difícil, en mi casa había mucha estabilidad. No había apenas gente de mi edad. Mis mejores primos no vivían en el mismo lugar y raras veces los veía, mientras que la jerarquía de la casa me dejaba en último lugar. Tú, Kaiser, fuiste para mí.. mi mejor amigo. Ni siquiera un humano me ha sido tan fiel como tú. Absolutamente nadie. No me avergüenzo al decir: Hola, me llamo Vic y mi mejor amigo de la infancia fue un perro. Quien quiera reírse puede hacerlo, pero es cosa suya. Yo disfruté con mi mejor amigo lo que quizás muchos hubieran deseado. Espero, Kaiser, que allá donde estés siempre me recuerdes. Como yo te recuerdo, con tu pelaje en forma de paloma blanca en el pecho. Te echo mucho de menos y en estos momentos difíciles para mí, me gustaría estar a tu lado y volverte a acariciar, volverte... simplemente a ver. Eso me haría feliz.

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